EL REINO DE SAMO, LA PRIMERA UNIÓN ESLAVA

A inicios del siglo VII, un periodo turbulento y de grandes migraciones en la historia de Europa Central, un comerciante franco llamado Samo consiguió unir a varias tribus eslavas para hacer frente a enemigos tan poderosos como el reino franco o los nómadas ávaros. Tras la crucial batalla de Wogatisburg (631), aún hoy sin ubicación precisa, el estado proto-eslavo liderado por Samo se consolidó como una nueva entidad independiente.

ORÍGENES

Los eslavos eran un pueblo indoeuropeo dedicado a la agricultora y la caza que vivían en distintas tribus dispersas entre los Cárpatos y el Danubio. Tenían una sociedad igualitaria y pre-democrática. Aunque hay menciones de Ptolomeo (siglo II) hablando de los Slavanoi y Soubenoi, es tras las invasiones germánicas cuando los eslavos realizan un proceso de expansión y los registros históricos son mucho más frecuentes, especialmente en las fuentes bizantinas, donde se distingue entre vénetos, esclavenos y antes (Siglo VI)

Distribución de las tribus eslavas

BAJO LOS ÁVAROS

En el año 567, la región de Europa Central había quedado bajo dominio de los poderosos ávaros, un pueblo nómada de origen túrco-búlgaro que se había desprendido del khanato Gökturk emigrando hacia el oeste. Bajo Bayan I, los ávaros habían creado un fuerte khaganato en Europa Central y Oriental, quedando bajo su supremacía muchas tribus eslavas, búlgaras y germánicas propias de la región. Los eslavos era un conjunto de tribus sin muchos lazos de unión y la mayoría se rindieron sin luchar, conservando sus tierras.

Nómadas ávaros en su expansión hacia el oeste.. En el año 582 destruyeron la ciudad de Sirmium, en la Dacia. Ilustración de Angus McBride

Cuando los ávaros estaban en el cénit de su poder, estalló una guerra contra su antiguo aliado, el Imperio Bizantino. Se aliaron con los persas, los eternos enemigos de Bizancio, para una ofensiva militar; trajeron consigo un gran número de eslavos en sus filas, la mayoría ocupando puestos de infantería de primera línea y clara carne de cañón. En el 626, una enorme fuerza persa, ávara y eslava se plantó ante la capital bizantina, la mísmisima Constantinopla, poniendo en peligro la existencia del Imperio. Sin embargo, con una escasa preparación para el asalto terrestre y marítimo a una ciudad fortificada de tales proporciones y tras caer en pánico ante la resistencia de los aguerridos defensores, los ávaros se retiraron. El asedio había sido un completo fracaso. Esta derrota dañó el prestigio de los ávaros y fue aprovechado por los pueblos bajo su control para rebelarse, como fue el caso de algunas tribus búlgaras, que huyeron hacia el norte, o también de otras tribus eslavas de la periferia.

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El sitio de Constantinopla (626), en un mural del monasterio de Moldovita, Rumanía.

SAMO, DE MERCADER A REY DE LOS WENDOS

En el oeste, la supremacía de los ávaros era más nominativa que real. Los eslavos estaban hartos de ser las primeras filas del ejército ávaro, de pagar altos tributos y de la violación sistemática de sus mujeres. En este contexto, un comerciante franco llamado Samo, que llevaba tiempo conviviendo con los eslavos, adquiriría un protagonismo especial. El mercader suministraba armas a los rebeldes eslavos. Hay documentadas revueltas desde el 624, sin embargo tras la derrota en el asedio de Constantinopla, las rebeliones tomaron proporciones más serias: fue el momento de la rebelión de la tribu de los Wendos. Samo, con una excepcional habilidad política y consiguiendo ciertos éxitos en batalla, enardeció a muchas tribus a rebelarse contra sus antiguos amos y consolidó su posición de liderazgo. Su prestigio fue afianzado cuando se casó con doce esposas de la tribu de las Wendos, teniendo veintidós hijos y quince hijas. De esta manera, Samo fue elegido como futuro gobernante.

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Mural de Samo en Moravia

La región entre el Danubio y el Sava fue liberada del dominio ávaro. Otras tribus eslavas de los Balcanes y Carantania se unieron a la alianza. Es probable que los francos y los bizantinos colaboraran con la rebeliones ya que estaban muy interesados en debilitar el estado ávaro. Los ávaros intentaron recuperar su supremacía, pero todos los ataques fueron rechazados. Así, Moravia, Bohemia, la Baja Austria y Sorabia formaron una nueva entidad política, la primera unión eslava de la que se tiene registro, el Imperio de Samo.

EL IMPERIO DE SAMO

Samo o Sámi era un comerciante probablemente de origen franco. En la Crónica de Fredegar, Fredegarii Chronicon, se le menciona como Senonago, procedente de la ciudad de Sens (Hoy Borgoña-Franco Condado, Francia). En cambio según Conversio Bagoariorum et Carantanorum, escrita en 872, su origen fue carantanio (actual Eslovenia). Samo, tras el éxito de su revuelta, se proclamó Rex Sclavorum, Rey de los Eslavos. El centro de poder del imperio se situaba en Moravia y Nitravia: cerca del río Morava probablemente se hallaba su capital.

Borders of the Slavic territories under King Samo's rule in 631
Territorios bajo control del Imperio de Samo.

LA BATALLA DE WOGATISBURG

En el año 630, unos comerciantes francos que vagaban por el nuevo reino fueron robados y asesinados. El rey de los francos, Dagoberto I (629-639) envió un emisario para pedir explicaciones y la entrega de los asesinos. Samo recibió al emisario, llamado Sycharius, pero rechazó sus peticiones. El desencuentro fue en aumento cuando Samo afirmó que solo podría reconocer como su señor a a Dagoberto si el rey de los francos deseaba hablar mediante la paz, no el chantaje. A lo que el emisario respondió «No es correcto que los cristianos y los siervos de Dios celebren un pacto con los perros» a partir de aquí el franco fue expulsado y Samo le aseveró «Está permitido que los perros de Dios muerdan a los siervos de Dios, si estos siervos continúan actuando en contra de su voluntad» Este entendió el mensaje como una declaración de guerra, sin embargo, pudo no haber sido la intención de Samo, que solo buscaba el respeto de su pueblo de igual a igual.

El rey franco Dagoberto I

La humillación fue tomada muy en serio en la corte franca, que preparó una gran expedición militar de castigo. El ejército franco tenía tres cuerpos principales: el franco austrasiano, con el rey Dagoberto en frente, los alamanes, y los longobardos. Los ávaros veían con buenos ojos el ataque franco y colaboraron en su camino, pues tenían como objetivo recuperar la autoridad sobre los eslavos.

El bando eslavo también contaba con nuevos aliados. Los bizantinos buscaban facilitar la victoria de Samo ante sus enemigos.

Noble jinete eslavo. Siglo IX.

En un inicio, los francos encontraron el camino despejado, y solo hubo pequeñas escaramuzas. Los alamanes habían atacado el norte, y los longobardos habían invadido el sur. Los eslavos se replegaron y adoptaron una posición defensiva instalándose en la fortaleza de Wogatisburg. Los francos eran el cuerpo principal y se adentraron en Moravia, centro de poder de Samo. Los tres cuerpos no llegaron a unirse y los francos austrasianos se encontraron solos con el núcleo de fuerzas eslavas en un Castrum, castillo o fortaleza, que según los especialistas pudo consistir en un antiguo campamento romano, una muralla de piedra o algún tipo de fortificación de madera. El ejército eslavo estaba compuesta básicamente de infantería pobremente armada, cierta caballería al estilo ávaro, y arqueros. Los defensores aguantaron bien el asedio, y fueron superiores a los francos en los combates cuerpo a cuerpo. Al cabo de tres días los francos se retiraron. La independencia del nuevo reino estaba asegurada. Se han sugerido numerosas localizaciones sobre el lugar de la batalla en Bohemia, Eslovaquia o Sorabia, entre las más recientes se encuentra, el castillo de Devin en Bratislava (Matúš Kučera) o en un antiguo campamento en la orilla este del río Enns, en la Baja Austria (Ján Steinhübel) sin llegar a ninguna concluyente.

Luego, cuando los austríacos rodearon el castillo de Wogastiburg, donde un gran número de tropas vinidianas estaban fortificadas, muchas de las tropas de Dagoberto fueron asesinadas a espada en una batalla de tres días y (otras), dejando todos los bandos y el equipaje que tenían, regresaron cobardemente. de allí a sus propios asentamientos …– Libro IV de la Crónica de Fredegar

Reconstrucción de un asentamiento eslavo, en Birow, Polonia.

Tras la victoria, Derwan, el príncipe de los Serbios de Lusacia, se puso bajo la protección de Samo, con la intención de liberarse del tributo e influencia franca. El reino de Samo alcanzó tal poder que a continuación pudo atacar el territorio franco en Turingia (631-636). La relevancia del reino en la política europea del periodo es reafirmada cuando era incluso reclamado en disputas de otras monarquías, como cuando el rebelde Radulf III quiso rebelarse contra el rey merovingio de Austrasia, Sigeberto III (641).

En el apogeo de su poder el reino de los eslavos se extendía por las regiones de Moravia, Silesia, Lusacia, Nitravia y Bohemia. Su dominio sobre Carantania (Eslovenia) es más dudosa, se basa solo en la fuente Conversio Bagoariorum et Carantanorum. Es posible que la unión tribal también incluyera las tierras al este de Moravia (actual Eslovaquia Central)

DESAPARICIÓN

Tras no declarar ningun heredero dinástico, el imperio de Samo se desintegró rápidamente en el 658-660. La región volvió a manos ávaras, hasta que estos fueron aniquilados por Carlomagno en el 800-801. Algunos investigadores aseguran que el estado eslavo de la Gran Moravia, surgido en el siglo IX, es el claro sucesor del Imperio de Samo. El Imperio de Samo fue una entidad efímera pero muy significativa: los hallazgos arqueológicos demuestran una continuidad en el área. Fue la primera unión de los eslavos y permitió consolidar unos vínculos culturales, lingüísticos y políticos que perdurarían en los posteriores eslavos. Con una historia basada casi exclusivamente en una única fuente, la Crónica de Fredegar, la fuente más antigua y fiable sobre los eslavos de Europa Central (las fuentes posteriores solo decoran o matizan la anterior) la historia de Samo y su reino están llenos de enigmas, especialmente el de su legendaria victoria sobre los francos o la ubicación de su capital, las cuales, la arqueología, aunque se han encontrado en Moravia numerosas cerámicas de tipo eslavo y armas pertenecientes al siglo VII, aún no ha conseguido esclarecer.

Página de la Crónica de Fredegar

REFERENCIAS

https://stelweb.asu.cas.cz/~slechta/HISTORIE/wogastisburg/wogst.html

https://en.wikipedia.org/wiki/Samo%27s_Empire

https://en.topwar.ru/164054-pervoe-gosudarstvo-slavjan.html

https://www.jassa.org/?p=1309

Publicado por Iskande

Historiador y divulgador.

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