AVIADORAS DE LA RUSIA IMPERIAL

La desconocida historia de las mujeres piloto de la aristocracia rusa que marcaron los primeros pasos de la aviación

La Rusia zarista, un país agrícola, atrasado y con una industrialización muy débil, tuvo un sorprendente interés en el desarrollo del mundo aeronáutico aprovechando el talento de una reducida clase de hombres con estudios superiores y técnicos. Grandes ingenieros y pioneros de la aviación que habían cursado estudios fuera del país, como Ígor Ivanovich Sikorski, autor del primer avión quatrimotor del mundo (Sikorski Russki Vityaz, 1913), y uno de los primeros biplanos de bombardeo de la historia, de gran éxito durante los compases iniciales de la Primera Guerra Mundial (RBVZ Ilya Muromets, 1913).

Así, durante los primeros años del siglo XX, una pequeña clase intelectual y/o aristocrática rusa, influenciada por los avances franceses, se interesó por la aeronáutica. En estas iniciativas, que incluían pruebas de prototipos, de motor y vuelo, pruebas de altitud, peligrosas exhibiciones aéreas y vuelos de largo recorrido, participarían una serie de intrépidas mujeres fascinadas con la idea de volar, siempre secundadas por pilotos experimentados. Algunas de ellas incluso formarían parte de las fuerzas armadas rusas de la Gran Guerra, participando en vuelos de reconocimiento. Sin embargo, su participación como pilotos militares sería rechazada.

EL PRECEDENTE NO RECONOCIDO

Kuznetsova-Novoleynik en 1911

Domnikia Ilarionovna Kuznetsova-Novoleynik (1886-1962): Esposa del ingeniero, piloto e instructor de vuelo Pavel Andrianovich Kutznesov. Al igual que su marido, Domnikia tenía mucho interés en el mundo de la aviación: juntos asistieron a clases sobre pilotaje y conferencias de aeronáutica. Todo conocimiento de Domnikia era meramente teórico, pues la pareja disponía de un aparato de un solo asiento y por lo tanto ella no podía volar. Pero en una ocasión lo intentó. En mayo de 1911, Domnikia probó de despegar con un Blériot XI, perdiendo el control y estrellándose en el suelo, afortunadamente sin heridas graves. En junio del mismo año, un periódico sueco, publicó una fotografía suya señalándola como «la primera piloto rusa». En realidad, Domnikia nunca pudo sacarse la licencia oficial de piloto. Su marido abandonó el pilotaje en 1912 tras sufrir un grave incidente en Vladivostok. Formaron una familia feliz. La carrera de Domnikia despegó en el mundo de espectáculo, destacándose como actriz teatral e incluso directora.

LA PRIMERA PILOTO RUSA

Lidia Zvéreva

Lidia Zvéreva Vissarionovna (1890-1916): La primera piloto rusa con certificado de aviación. Hija de un general, recibe educación en la escuela femenina Mariinsky. Su marido fallece al cabo de dos años de matrimonio. Zvéreva ingresa en el club de vuelo en 1910, y en noviembre de 1911, con veintiún años, supera los exámenes, convirtiéndose en la primera piloto rusa y la octava mujer del mundo con licencia para volar. En la escuela aeronáutica conoce al que se convertirá en su segundo marido, un reputado instructor de vuelo, Vladimir Sliusarenko. Juntos realizaron varios vuelos de exhibición en Livonia, Curlandia, Bakú o Tiflis. (1911-1912).

En Riga, centro de una fábrica de construcción y reparación de aviones, fundan una nueva escuela de aviación, donde prosigue con sus clases magistrales de vuelo. En una de estas Lidia tuvo un accidente que casi le cuesta la vida, cuando un fuerte viento «empujó» su inestable Farman contra las gradas llenas de espectadores. Tras realizar una maniobra brusca, el avión volcó y ella impactó contra unos escombros. Afortunadamente en unas semanas estuvo recuperada.

Lidia Zvéreva, pionera de la aviación, murió trágicamente con tan solo 26 años.

Tras el estallido de la Gran Guerra, Vladimir traslada su empresa a Petrogrado, donde recibe una subvención para desarrollar aviones militares, de la clase Farman, Mourane-Saulnier o Lebed XII. Lidia Zvereva falleció de tifus el 15 de mayo de 1916. Un destino trágico para una joven de solo veintiséis años. La fábrica de su marido funcionó hasta la revolución de 1917. Poco después emigró a Australia. Atrás quedaba la piloto que abrió el camino a muchas mujeres.

EL ENIGMA SHAKOVSKAYA: PRINCESA, PILOTO Y REVOLUCIONARIA

Evgeniya Shakhovskaya (1889-1920): fue una pionera de la aviación rusa. Nacida en una familia aristócrata de San Petersburgo, era prima lejana de Nicolás II. Recibió una excelente educación y se convirtió en una buena atleta. Formaba parte del círculo de seguidores de Grigory Rasputín (1907). En 1911 empieza a tomar clases de aviación, y en 1912 supera el examen oficial de piloto militar en Alemania. Allí conseguiría un trabajo como instructora de vuelo. Es considerada una excelente aviadora, pero al mismo tiempo confiada y temeraria. Tuvo un accidente cuando el tanque de combustible de su avión se incendió, pero pudo aterrizar a tiempo y salir del aeroplano. Durante la guerra ítalo-turca, se ofreció al ejército italiano, pero su propuesta fue rechazada. En Alemania, conocería al famoso instructor Vsélovod Abramovich, uno de los grandes pioneros de la aviación rusa y uno de los principales discípulos de los hermanos Wright. Inician una relación sentimental, compartiendo muchos vuelos juntos.

La princesa Shakhovskaya en un aeroplano junto a Vsévolod Abramovich

En 1913 la princesa Shakhovskaya pierde el control de su biplano y se estrella, muriendo su marido de las graves heridas. Ella sobrevivió pero intentó suicidarse al enterarse de la muerte de su amado. Algunos la acusaron de un error fatal. Juró no volver a volar, pero al año siguiente incumplió su promesa.

La historia de Shakhovskaya aún es objeto de controversia, víctima de la moral de la época.

Durante la Primera Guerra Mundial, su figura alcanzó de nuevo gran notoriedad y polémica. Por una parte ella formó parte de vuelos de reconocimiento de la fuerza aérea zarista, siendo considerada la primera piloto militar de la historia, aunque no participó como piloto de combate. No se conservan documentos al respecto. En cambio si hay testimonios de que la joven princesa estuvo en boca de todas las reuniones palaciales de la aristocracia rusa por su vida agitada vida amorosa. Estacionada en Kaunas (Lituania), empiezan a circular rumores de sus numerosas relaciones con hombres y sus amistades germanófilas. Se la tilda de ninfómana, malversadora y se la acusa de alta tradición. Es condenada a muerte. El zar Nicolás la perdona personalmente al estar en estado de gestación. Es encerrada en un monasterio. Al cabo de unos meses es liberada, y cuando estalla la guerra civil rusa se une a los bolcheviques. Sirve en la lucha contra la contrarrevolución en la Cheka de Kiev, donde se distingue por su crueldad en los juicios y ejecuciones siempre con una pistola Mauser en mano. Dicen los rumores que se vengó de los hombres que la habían acusado durante la guerra. Durante este periodo se convierte en una adicta a la morfina. En una de las ejecuciones, y bajo los efectos de las drogas, mató a un compañero, e inmediatamente fue asesinada a tiros por el resto de los presentes (1920). Hay más teorías sobre su final; algunos rumores poco aceptados dicen que se casó con un oficial alemán en 1918 y que murió en Francia en 1933. Vida al borde de la destrucción? Víctima de una época? Sigue sin esclarecerse la tormentosa historia de la primera piloto de guerra.

LA ACTRIZ Y DISCÍPULA DE ANTHONY FOKKER

Liubov Golanchikova

Lyubov Alexandrovna Golanchikova (1889-1961): Aviadora, la tercera mujer rusa en recibir la licencia de piloto. Conocida también como la primera aviadora de Estonia. Probablemente nació en Viljandi, en el sur de Estonia. De familia modesta, su padre fallecería tempranamente. Su madre, Olga, se casó de nuevo y su padrastro la animó a tomar estudios. Se convirtió en «Molly», actriz infantil, cantante y bailarina con frecuentes actuaciones en Villa Rode, en las cercanías de San Petersburgo. A partir de 1910, en el mismo terreno donde se encontraba Villa Rode y un hipódromo, se empezaron a realizar espectáculos aéreos, con los mejores pilotos del momento (entre ellos la baronesa y primera mujer aviadora Raymonde de Laroche). Lyuba, que asistía como espectadora, quedó fascinada y empezó a tomar clases de vuelo, consiguiendo su licencia a finales de 1911.

No encontraba trabajo como piloto, y se dedicó a las exhibiciones aéreas, teniendo más de un susto y accidente. Al año siguiente destacó como piloto de pruebas. En Alemania conoció al prometedor diseñador de aeronaves Anthony Fokker, que ya destacaba por las excelentes capacidades de sus aviones. En 1912, estableció un récord en el espectáculo aéreo internacional al volar a 2200 metros de altitud, récord para un mujer. Fokker la contrató para promocionar sus aviones.

Galanchikova junto a León Letort en 1913. Colección de Jean-Pierre Lauwers.
https://earlyaviators.com/eljuba.htm

Durante la Gran Guerra, voló para la Cruz Roja; en 1917 voló como observadora de la flota imperial. Tras estallar la revolución, se unió a los bolcheviques y es posible que realizara vuelos de reconocimiento para la fuerzas revolucionarias. Formó pilotos en el escuadrón de entrenamiento de la Fuerza Aérea del Ejército Rojo. Emigró a Estados Unidos en 1923, donde intentó continuar con su carrera de piloto e incluso se preparó para ser la primera mujer en cruzar el Atlántico (1927), pero la propuesta no se materializó. Dejó de volar definitivamente en 1930. Años después trabajó como taxista en Nueva York, ciudad donde fallecería en 1959.

POR TIERRA Y AIRE

Elena Samsonova

Elena Pávlovna Samsonova (1890-1958): Hija de un ingeniero militar, cursó estudios superiores femeninos en la escuela Bestuzhev de San Petersburgo, caso excepcional para las mujeres de la época. Solo las más privilegiadas y preparadas podían llegar a él. Tras terminar, se desplazó a Varsovia donde aprendió a ser conductora, y participó en carreras de automóviles en su Rusia natal. Su amor por el motor continuó con un nuevo interés por volar, pero fue rechazada en la escuela de vuelo Gatchina. Pero Elena no se rindió y consiguió llegar a piloto tras superar los cursos y los exámenes en una escuela privada de aviación de Moscú (1913). Se convertía así en la quinta piloto rusa con licencia. Su carrera laboral regresó a tierra, ejerciendo de taxista. Durante la Gran Guerra trabajó como enfermera en Varsovia y como conductora de motocicletas en el frente suroccidental. Su salud empeoró y probablemente ya no regresó al frente. Cuando estalló la revolución, pudo servir de nuevo en el ejército, esta vez si consiguiendo ser valorada como piloto, y formando parte del 26º cuerpo de Aviación. En este punto de la historia se pierde casi todo rastro de su vida. Lo poco que se sabe es que fue a vivir a Sujumi, Georgia, ejerciendo de profesora de educación física.

LA PILOTO DE ODESA

Evdokia Vasilievna Anatra (1889-?): Pariente del millonario propietario del Odessa Aero Club, centro de una fábrica de aviones, en octubre de 1911 Evdokia abandonó su tierra natal para tomar clases y graduarse en la escuela de vuelo Gatchina, convirtiéndose en la tercera mujer rusa con licencia. Consiguió un récord de altitud con su aeroplano y participó en la primera guerra mundial en misiones de reconocimiento, estando activa hasta 1917.

Evdokia Anatra, con tocado blanco

LA CONDUCTORA DEL ZAR

Sofia Alekseevna Dolgorukova (12/12/1887–12/12/1949): Dama de honor de la corte imperial, hija del conde Bobrinsky y de su esposa, Nadezhda Polovtsova, una de las primeras astrónomas rusas. Sofía destacó desde pequeña por su inteligencia y múltiples intereses. En 1907 se casó con el príncipe Dolgorukov, capitán de la guardia, con quién tuvo una hija, también llamada Sofía. Se graduó como cirujana en el Instituto de la Mujer de San Petersburgo. Participó como voluntaria de la misión médica rusa en las guerras balcánicas (1913), siendo premiada por su gestión del estallido de una epidemia de cólera en Serbia. Sofia destacaba notoriamente en otro campo. Era conductora automovilista, siendo la única mujer participante en el rally de automóviles de Kiev organizado por Nicolás II en 1910.

Dolgorukova durante la carrera imperial de 1910.

Su interés también cubría el campo de la aviación. En 1912 se sometió a entrenamientos de vuelo en Francia bajo el tutelaje del señor Blériot. Regresó a Rusia e ingresó en la escuela imperial de pilotos, y en abril de 1914 obtuvo su licencia. Al estallar la guerra presentó su solicitud para ejercer como piloto militar, pero fue rechazada. En su lugar ejerció como hermana de la caridad. Tres años más tarde se le presentó una nueva oportunidad. Con la subida al poder de Kerensky, pudo ejercer como piloto imperial, sirviendo en el 26º destacamente de aviación. Pudo haber realizado varias salidas de reconocimiento aéreo. Con la subida al poder de los bolcheviques emigró a Londres con su hija y partir de 1926 vivió en Francia trabajando como taxista. Falleció en 1949. Su hija, Sofía Skipwith, conocida como la «princesa roja» por sus simpatías comunistas, tuvo un destacado papel en la Resistencia y contribuyó heroicamente al rescate de judíos durante el holocausto nazi.

UN CAPÍTULO OLVIDADO

Pese a las abismales diferencias de posibilidades respecto sus homólogos masculinos, las mujeres piloto jugaron un papel fundamental en los peligrosos inicios de la era de la aviación. Sus actos y hazañas contribuyeron al desarrollo tecnológico y a la popularidad del transporte aéreo. Se calcula que en 1911 el 20% de pilotos eran mujeres. Ese mismo año, tres mujeres rusas conseguían su licencia de aviación.

En los inicios de la Primera Guerra Mundial, el Servicio Aéreo Imperial Ruso tenía la flota más grande del mundo, superando a la francesa. En octubre de 1914 la fuerza rusa que actuaba en el frente oriental armó aviones para la combate aéreo y el bombardeo, otorgándole superioridad por aire hasta entrado 1916, cuando los reveses militares y el colapso económico bajaron drásticamente la producción de aviones y frenaron el desarrollo aeronáutico nacional. Algunas mujeres actuaron en misiones de reconocimiento aéreo.

Durante la Gran Guerra las mujeres sirvieron en el ejército ruso, una decisión de cierta finalidad propagandística: un cuerpo de tierra (Batallón de la muerte) y algunas aviadoras por aire, aunque siempre con funciones limitadas y bajo supervisión masculina. Con el nuevo poder soviético, Rusia fue el primer país en declarar la igualdad legal para las mujeres (una ideología que no siempre se exhibió en la práctica), lo que les permitió ingresar al servicio militar. Se abría la oportunidad de las mujeres de enrolarse como pilotos militares (la primera piloto militar de la historia fue Zinaida Kokorina en 1925). Las mujeres soviéticas tendrían un rol esencial durante la Segunda Guerra Mundial, también en el campo aéreo, con el 588.º Regimiento de Bombarderos Nocturnos, las famosas Brujas de la Noche.

Zinaida Kokorina, la primera piloto militar del mundo, fue instructora de algunas de las más destacadas mujeres piloto rusas de la Segunda Guerra Mundial, como la comandante Nina Raspopova

Descubre más sobre mujeres pioneras de la aviación.

CONSULTAS

https://archive.ph/xh6Al

https://es.rbth.com/historia/87298-primera-mujer-piloto-rusa-disenadora-aviones

Publicado por Iskande

Historiador y divulgador.

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