HISTORIA Y LEYENDA DE LAS KUNOICHI, LAS MUJERES NINJA DEL JAPÓN SENGOKU. SEGUNDA PARTE. LA MISIÓN DE CHIYOME MOCHIZUKI.

Tras una primera parte donde vimos el contexto histórico del Japón del siglo XVI e introducimos la legendaria figura de las kunoichi, nos acercamos a la figura fundacional de este grupo de mujeres espía, y a su singular reclutamiento, entrenamiento y desempeño.

Las kunoichi, la contraparte femenina del ninja. Detrás de la imagen mitificada de los ninja de tiempos contemporáneos, los shinobi históricos tuvieron una actuación primordial como servicio de inteligencia en el Japón Ashikaga. Las mujeres también tuvieron un papel muy importante en esta red. Su finalidad era el espionaje, la obtención de información y en algunos casos, el asesinato. Si bien mantenían características comunes con los ninjas masculinos, difería en el uso de las artes de la seducción  y el uso del género como ventaja. Las kunoichi podían llegar hasta el matrimonio con tal de cumplir su misión. Utilizaban disfraces, venenos, dardos, y otras armas como el famoso abanico Tessen. Chiyome Mochizuki, del clan Koga (siglo XVI), fue la más famosa de ellas. Dicen que acogió a decenas de mujeres desamparadas para entrenarlas en el arte de la infiltración.


ORÍGENES

Lady Chiyome fue una mujer de la nobleza japonesa de Shinano, culta y distinguida, (incluso se la ha señalado como poeta), perteneciente al poderoso clan samurái de los Mochizuki. En este linaje ancestral se encontraban ninjas del clan Koga, como su ancestro Mochizuki Izumo-no-Kami. Desde 1545, los Mochizuki pasan a servir vasallaje al poderoso Clan Takeda, cada vez más fuerte en las provincias centrales de Japón. Su marido, el samurái Mochizuki Moritoki, señor del castillo de Mochizuki, fallecía en la cuarta batalla de Kawanakajima (1561), durante las inacabables guerras de Takeda Shingen, conocido como el “El tigre de Kai”, contra su archienemigo, Uesugi Kenshin.

Batalla de Kawakanajima, (1561). Hiroshige, 1845.

Se dice que fue entonces cuando Chiyome fue puesta bajo el cuidado y servicio del mismísimo Shingen, tío de su difunto marido. El señor de la guerra otorgó a Chiyome el título de regente de las doncellas del santuario. Es decir: líder de las miko o sacerdotisas sintoístas de la aldea de Netsu (actual ciudad de Tomi, Nagano).

Este nombramiento aparece mencionado en el “Nihon Miko Shi (1930)” de Taro Nakayama, Historia de los chamanes japoneses, donde se la señala como una sacerdotisa miko en los dominios de Kai y Shinano del Clan Takeda. 

Takeda Shingen. Utagawa Kuniyoshi

Las interpretaciones modernas como las de Shishei Inagaki indican que el periodo de actividad de este grupo fue relativamente corto y se pudo situar entre 1560 y 1600, en plena guerra civil para la reunificación de Japón. De esta manera esta red de espionaje pudo estar conectada con el modo de vida de las sacerdotisas errantes de religión sintoísta aruki-miko, que aún gozaban de un prestigio ancestral y tenían permiso para viajar. La viuda Chiyome buscó sus pupilas y futuras espías en lo más hondo de la sociedad feudal japonesa: huérfanas, vagabundas, prostitutas y marginadas. Todo escondido bajo la poderosa sombra del clan dirigido por el brillante estratega Takeda Shingen.

LAS ARUKI MIKO, EL ORÍGEN DE LAS KUNOICHI? LAS PISTAS TRAZAN UNA VINCULACIÓN ENTRE LAS INFORMANTES FEMENINAS KUNOICHI Y LAS CHAMANES ERRANTES DEL JAPÓN DEL SIGLO XVI. Las raíces de estas mujeres espía podrían encontrarse en el sintoísmo, una religión animista basada en el culto a los Kami, espíritus sobrenaturales de la naturaleza y sus representantes, las sacerdotisas Miko. Estas mujeres eran videntes que se comunicaban con el mundo de los muertos. La adivinación era una de sus principales actividades, pero no la única: acompañaban a los familiares en las celebraciones religiosas, realizaban distintos rituales sagrados y practicaban danzas ceremoniales. Las miko eran siempre mujeres jóvenes y solteras dedicadas a una vida espiritual. En los tiempos del Japón Nara (710-794) y Heian (794-1185) gozaban de una gran autoridad y prestigio; a partir de la era Kamakura (1185-1333), un periodo militarista y donde se iba imponiendo cada vez más una sociedad patriarcal, empezaron a ser controladas y aisladas. Muchos de sus templos fueron cerrados y cayeron en la mendicidad, vagando de un lado a otro, naciendo la figura de la doncella del santuario andante o aruki miko, a menudo ejerciendo actividades como la prostitución. Sin embargo, estas miko errantes aún gozaban de cierto prestigio y tenían la capacidad singular de poder viajar por todo el país sin restricción alguna; su posición era única para recopilar información, tal y como apunta recientemente el investigador japonés Yoshimi Ishikawa (La imagen real de Netsu no Sato Nono, la sacerdotisa andante de Shinano, Green Art Publishing). En este contexto, su autonomía pudo ser captada por los señores de la guerra, como Takeda Shingen, para involucrarlas en su red de espionaje.

Tumbas de las doncellas errantes o aruki-miko, en Netsu, Nagano

“Las chamanes no tienen fronteras, pueden entrar y salir libremente de cualquier parte del país, cantan y bailan de una región a otra”

Miko en un templo sintoísta

LA SELECCIÓN Y ENTRENAMIENTO

Realizar una función secreta y subterránea en una sociedad donde la mujer estaba completamente supeditada al hombre en todos los sentidos son aspectos que dificultan aún más esclarecer la realidad de las kunoichi.

En el propio Bansenshukai se advierte sobre la dificultad de seleccionar a una “hembra” como pieza clave de la estrategia de infiltración, describiéndolas peyorativamente como:

En general las kunoichi tienen una mente retorcida e inferior, una inteligencia superficial y una habla pobre.”

“Sólo se seleccionará a una mujer como último recurso. Será necesario una minuciosa observación previa, que asegure que esta pueda ser debidamente instruida y comprometida mediante juramento estricto”

Como se escogió para una misión secreta a unas mujeres de las que se denigraba y desconfiaba desde un principio? En una tierra devastada por las guerras y la pobreza, pocas salidas habían para la gente más humilde.

Bailarina de Kagura. Suzuki Harunobu, 1766.

Yoshimi Ishikawa indica que hay un crecimiento inusual de mujeres en el santuario de Netsu revisando el registro familiar del ritual sintoísta local. Durante el período de los Reinos Combatientes, se produjo una gran cantidad de huérfanos. Niños y niñas abandonados o perdidos que vagaban por los caminos. Así, se les ofrecía la oportunidad, a niñas de entre 6 y 10 años, de familia muy pobre, de convertirse en doncellas del santuario y recibir la formación religiosa propia de las miko. Estas jóvenes, vestidas como doncellas errantes, podían visitar libremente las aldeas, practicaban sus rituales chamánicos y adivinatorios y recopilaban información. Regresando a Mochizuki; que características debían tener estas jóvenes para ser reclutadas? Se da por entendido que era esencial que sus alumnas fueran mujeres de gran belleza y delicadeza, con capacidad para desprender empatía y confianza. La psicología era fundamental en su misión: por esta razón se las preparaba para la actuación, la seducción y el engaño.  Aprendían las artes femeninas ninja, muy diferentes a los ninjas masculinos. Las kunoichi eran maestras del disfraz, pues tomaban un rol con el que acercarse a su objetivo,: entre sus papeles principales se encontraban los de sacerdotisa, sirvienta o cortesana. La música, la danza (kagura) o el canto, eran también imprescindibles ya que habitualmente tomaban el papel de geishas o concubinas. Habilidades que muy probablemente dominaba una mujer culta y de alta cuna como Chiyome.

Las mujeres ninja también estaban entrenadas en farmacología y el uso de venenos (yagen). Debían tener amplios conocimientos sobre el empleo de minerales, plantas o vísceras de animales para sus propósitos. En menor medida y de un modo mucho más básico que su contraparte masculina, las kunoichi podían tener instrucción en ninjutsu, el arte marcial de los ninjas, incluyendo taijutsu (defensa personal) y el uso de algunas armas (bojutsu, tantojutsu), pero esto no era obligatorio. Yoshimi Ishikawa concluye que más allá del imaginario ficticio moderno que muestra todo tipos de técnicas de dominio de las kunoichi, encuentra que todas estas habilidades podrían tener sus raíces en el hecho de que en el santuario de Netsu también se practicaba el Yamabushi, el arte de los ascetas místicos y guerreros que conocían las técnicas del ninjutsu. Un conocimiento en artes marciales que por necesidad tendrían que haber aprendido las doncellas, que se verían obligadas a defender el santuario (por ejemplo para resistir el ataque de los bandidos), en un momento donde reinaba el peligro, la inseguridad y la miseria.

En definitiva, hay paralelismos entre los conocimientos espirituales, mágicos y de adivinación de los monjes yamabushi con el de las chamanes sintoístas miko; lo mismo sucede con las habilidades marciales y de autoprotección. Ambas figuras, mantenían un estilo de vida similar; habían perdido su prestigio social pero mantenían el poder espiritual: su presencia despertaba en los lugareños expectativa y temor a partes iguales, y no solían quedarse durante mucho tiempo en un mismo sitio: deambulando por los caminos de Japón central, en el área controlada por el Clan Takeda, en especial la región de Shinano y la mencionada aldea de Netsu.

Templo Shinto

«Las dificultades financieras plagaron los santuarios y templos; en consecuencia, sacerdotes, monjas, adivinos y chamanes se encontraron sin hogar y también lucharon por sobrevivir por medios independientes a lo largo del Tokaido” (Kuly, Lisa.“Locating trascendence in Japanese Minzoku Geino: Yamabushi and Miko Kagura, “Ethnologies, 2003)

Por otra parte, es bastante probable la posibilidad de que existiera un código secreto dentro del ninjutsu tal y como se desprende de los manuales ninja BansenshukaiShoninki, un lenguaje que permitía a las kunoichi comunicarse con sus superiores o vigilantes externos. Un ejemplo de ello, podría ser dejar algún tipo de señal en la ventana de la habitación del señor para que este fuera fácilmente localizado por sus enemigos. Las kunoichi trabajaban solas, pero como hemos visto en el Bansenshukai, siempre estaban en colaboración con otro ninja masculino. Su rol estaba subordinado a él y se tarea esencial era facilitarle al máximo el cumplimiento de la misión. Este mismo hombre u otro espías podían vigilar la actuación de la kunoichi tal vez para evitar que esta perdiera la noción de la misión y acabara acomodándose en la nueva casa. La desconfianza siempre era existente tal y como se desprende del Bansenshukai, Recordando que por muy bien seleccionadas que estuvieran, por juramentos que juraran, no dejaban de ser sólo “hembras”.

FUNCIONES Y DESEMPEÑO

La principal función de estas mujeres era la obtención de información de los enemigos de su amo, con una paciente y silenciosa labor de espionaje.

¿Donde eran destinadas las kunoichi? Principalmente en las villas y hogares de los señores enemigos a los que debían espiar: casas feudales y castillos. También recorrían casas de té, ferias ambulantes o reuniones militares, lugares idóneos para la obtención de noticias relevantes. En el Bansenshukai se señala la Kunoichi como un elemento muy útil en los casos más complicados:  para conocer exactamente donde duerme el enemigo o en grandes castillos o mansiones muy bien defendidas

“La técnica de enviar agentes femeninas kunoichi de antemano es útil cuando el enemigo es de alto rango y se desconoce su cuartel o si tiene varios guardias de seguridad y parece difícil matarlo solo con in-nin (ninja masculino).   

El primer paso para infiltrarse era ejercer un rol con autonomía y atracción suficiente como para ser aceptada en el hogar del objetivo sin levantar sospechas, ya que un error podía ser fatal. Por este motivo muchas kunoichi se hacían pasar por cortesanas o sirvientas porque sabían de las posibilidades que podían tener. Era esencial ganarse la confianza de los habitantes de la casa, criados y señores. Conocer sus secretos y costumbres, mostrar sus habilidades artísticas, escuchar conversaciones y memorizar los espacios del hogar, siempre con una actitud de discreción. Con el tiempo esto permitía obtener información que podía ser de interés. Disponer de una kunoichi en la residencia del enemigo representaba una ventaja y oportunidad de dar un paso más.

Danzas y música en el palacio del Daimyo. Suzuki Harunobu

Su presencia anticipada funcionaba como un caballo de Troya. Tras ganarse las simpatías de todos los miembros de la casa, la espía encontraba la excusa para introducir en el hogar una caja o cofre de madera, casi intocable por los vigilantes por pertenecer a la intimidad femenina o ser una reliquia de la casa: un kimono para la señora de la casa podía ser una baza perfecta. Este cofre efectivamente contenía esa prenda, pero debajo de un falso fondo se escondía un ninja o asesino. Esta técnica secreta se denominaba kakuremino no jutsu (técnica del manto de invisibilidad) y es descrita en el manual del Bansenshukai. Una acción tan inocente como arriesgada que precisaba de una confianza absoluta dentro del entorno. En el manual ninja también se menciona otra variante, en la que la kunoichi abre las puertas de la casa de noche al asesino, y bajo su guía, indica donde duerme el enemigo. Una vez dentro, el ninja podía esconderse y esperar el momento de cometer su acción, contando siempre con la complicidad de la kunoichi.

Shinobi atacando a un noble

Es poco probable que el asesinato fuera asignado a estas mujeres espías. Sin embargo, tampoco es descartable, pudiendo utilizar estas sus pequeñas armas ocultas cuando la víctima, quizás seducida en sus aposentos, se encontraba vulnerable. En ningún caso las kunoichi lucharon en batallas del Japón feudal, tal y como se representan en la actualidad. Esta imagen ha sido recreada e imaginada de forma posterior.

Abanico Tessen

LAS ARMAS DE LAS KUNOICHI: OCULTAS Y LETALES. Las pequeñas armas de las kunoichi tenían que quedar perfectamente escondidas bajo sus atuendos. Entre las más habituales se encontraban las nekote o garras de gato, un arma que consistía en fuertes uñas de hierro que estaban sujetas a bandas de cuero colocadas en los dedos y que parecían garras. Las puntas de estas garras podían contener veneno. Otro elemento característico es el kakute o anillo, hecho de metal o madera templada, que disponía de una púa sumergida en veneno con la que clavarse al cuello del enemigo. Era un arma muy eficaz y que dejaba pocas evidencias. También era conocido el uso del abanico Tessen, un abanico de guerra con afiladas cuchillas de metal. Las ninja también podían esconder pequeñas cerbatanas, dardos, agujas, dagas o shuriken, las famosas estrellas de metal con púas, en los abalorios de su pelo, o en los interiores de su kimono. Complementos habituales podían convertirse en armas impensables. Los zapatos de madera podían servir para fracturar huesos o el cinturón del kimono para estrangular sus víctimas. Era básico el manejo de venenos y pociones, que podían llevar escondidos o incrustados en sus garras o anillos, así como de polvos cegadores en caso de peligro. Un momento de distracción era la ocasión perfecta para envenenar el vaso de alcohol del enemigo.

La misión de las kunoichi, incluía estar dispuestas a todo para ganarse la confianza necesaria. Seducción, sensualidad y entrega, unos elementos ya presentes en la vida errante de la chamanes y prostitutas aruki-miko y por el que habían sido entrenadas por la viuda Chiyome: el rendimiento sexual podía ser necesario para cumplir la misión o por simplemente precisar donde dormía el objetivo.

Si toma medidas como colocar una kunoichi o algo así en posición de antemano, entonces es improbable que no sepa donde esta durmiendo el enemigo (Bansenshukai) : En el Bansenshukai se remarca “La gente común se entrega fácilmente a la lujuria o la codicia”. De todas las personas, los hombres de alto rango tienden a revolcarse en el deseo sexual, por lo que este arte de la agente femenina kunoichi es una de las tácticas más efectivas de todas las artes del yo-jutsu

Partiendo de la obra de Inagaki y otros autores posteriores, se especula que la cosa podía incluso llegar al matrimonio y a tener hijos con el enemigo para conseguir sus objetivos. Su código de honor era tan extremo que podían asesinar a los hijos de su matrimonio si el peligro de captura o derrota era latente. Estas mujeres sin lugar en la sociedad, sabían que la muerte estaba cerca tarde o temprano y estaban mentalizadas de ello, por lo que aceptaban este tipo de misiones de alto riesgo. Por otro lado, parece más plausible una vida seminómada similar a la de las aruki-miko, por lo que las kunoichi, tras completar sus misiones podían regresar al santuario para informar a su mentora Chiyome Mochizuki y sus superiores.

Boda de un daimyo. Autor desconocido, 1910

LA MISIÓN. Una preciosa niña huérfana de no más de 10 años se encuentra en los caminos de Netsu con un séquito de mujeres encabezados por una dama y sacerdotisa de alta cuna, la cual le propone unirse a ella y a su grupo. Abandona a sus hermanos y la miseria del campo, lo único que conoce. Se le ofrece comida, hogar y una amplia educación en distintos ámbitos. A cambio se le pide que jure completa lealtad a su nueva comunidad, y cumplir unos objetivos por los que tiene que estar dispuesta a morir. Aprende a ser la perfecta sirvienta de la alta sociedad, a como seducir y tratar al señor del Castillo, a dominar las artes, el servicio, el sexo, y las artes del asesinato. Aprende a establecer relaciones con todos los miembros del Castillo, a ser lo suficientemente invisible para no ser motivo de preocupación y convertirse en confidente y persona de total confianza. La grácil y hermosa sirvienta agrada a la señora de la casa.  Después de ser invitada a desayunar por esta, consigue averiguar información valiosa: intimidades y costumbres sobre su esposo; el noble samurái a eliminar. Una noche, el señor del Castillo hace llamar a su nueva sirvienta favorita para que le acompañe durante la noche. La joven empieza a desatar sus artes de seducción. Para suavizar el ambiente, toca el arpa.  Durante el clímax del coito se agarra fuerte a la espalda de su amante, y le desgarra la piel con el nekote, unas pequeñas garras casi imperceptibles que lleva incrustadas en las uñas y que contienen un veneno. El señor ha quedado exhausto y no se encuentra demasiado bien, su cuerpo está paralizado. En este momento la mujer hace señales al exterior con la luz de una vela. Es el momento. Abre la ventana, cosa que permite el acceso a dos hombres que terminan rápidamente con la vida del señor con su ninjato (espada ninja). Los tres huyen sigilosamente por la ventana. La misión ha sido un éxito.

Esta escena ficticia podría resumir la misión por la que se ha preparado la kunoichi durante toda su vida. A los elementos propios de las agentes femeninas mencionadas en el Bansenshukai (infiltración, seducción, espionaje y apoyo en el asesinato) se han añadido las interpretaciones contemporáneas de las kunoichi (peligrosas asesinas que emplean venenos y armas especiales..) así como los indicios históricos que las vinculan con las comunidades religiosas sintoístas.

Chiyome, con un rango de ninja superior (Jonin), consiguió reclutar unas 200-300 mujeres, formadas y enviadas por todo el país. Esto dio una gran ventaja al clan Takeda. Chiyome Mochizuki, al igual que su amo Takeda Shingen, parece desaparecer de la historia hacia 1573, mientras se estaba preparando la lucha contra Oda Nobunaga. Inagaki y otros autores contemporáneos autores han señalado que el grupo de las kunoichi siguió vigente con nuevas líderes.

Castillo de Matsumoto en Nagano, alzado donde se encontraba el antiguo castillo de Fukashi. Takeda Shingen ganó su control en 1550 tras expulsar al daimyo Ogasawawa Nagatoki convirtiéndolo en su cuartel general.

EL DEBATE ENTORNO A CHIYOME

El primer libro donde aparece Chiyome es el “Nihon Miko Shi” (1930), Historia de los chamanes japoneses, donde se la señala como una sacerdotisa miko en los dominios de Kai y Shimano del Clan Takeda. Esta mismo título es descrito de forma más amplia por Akira Fukuda en 1984.  En 1971 se hizo la primera mención a su disposición como kunoichi a través del escritor e investigador Shisei Inagaki, aunque poco tiempo después esta teoría fue rebatida por el profesor universitario especialista en el periodo Edo Katsuya Yoshimaru.  Mochizuki y sus pupilas aparecen de nuevo en 1991 en la publicación History Reader, dentro de los miembros de los clanes ninja históricos. En definitiva, la posibilidad de que Chiyome Mochizuki se desempeñara como líder ninja se basa en interpretaciones y especulaciones que aún permanecen frágiles. Por otro lado, el hallazgo de un pergamino sobre una misteriosa mujer a la que se designa líder de un clan ninja, podría estar detrás de la historia de Chiyome. Y es que  Umemura Sawano, miembro del clan Takeda, se dice que fue fundadora de una escuela de ninjas. Sirvió al daimio del Clan Matsushiro. El historiador y autor de Ninjutsu, Nakajima Atsumi, afirma en su libro «Ninja no Heiho, Sandai Hidensho o yomu» que una mujer llamada Umemura Sawano es mencionada como la fundadora de una escuela de Koga ninjutsu en el manuscrito secreto del ninjutsu de 1827 titulado » 窃奸秘伝 書» (El libro secreto sobre el sigilo y la astucia), un libro de ninjutsu entregado en el clan Matsushiro en el linaje de Takeda Shingen.

Izumo No Okuni

No hay ninguna otra mujer conocida que ejerciera como kunoichi, sin embargo se especula que otras mujeres famosas del periodo podrían haber formado parte de esta red de espionaje femenino. Una candidata es la singular Izumo No Okuni (1578-1613), una miko del Gran Santuario de Izumo que viajó por todo el país, realizando rituales animistas y danzas ceremoniales. Mujer de gran belleza dotada de habilidades para la actuación, se rodeó de un séquito de damas de compañía, ofreciendo bailes y actuaciones teatrales ambulantes por muchas regiones. Okuni fue la fundadora del popular teatro japonés kabuki (1603), convirtiéndose en una figura muy conocida. Con unos orígenes inciertos que la relacionan con la prostitución, viajó por lugares y escenas vinculadas a los clanes ninja: hasta que Izumo no Okuni se hizo famosa por su estilo Kabuki de baile y canto, algunos historiadores creen que es posible que viviera como uno de estos tipos de doncellas espías itinerantes del santuario, reuniendo información valiosa para poderosos señores.

CONTINUARÁ..

La imagen moderna de las kunoichi

PARA SABER MÁS

Shiba, Ryotaro (2015). El Castillo de los Búhos. Madrid: Quaterni

Yasutake, Fujibayashi (2014). Bansenshukai. El espíritu de los ninja. Barcelona:  Editorial Kairós.

Yoda, Hiroko, Alt, Matt; Kondo, Yutaka (Ilustr.) (2018). NINJA ATTACK!. Guía ilustrada de Samuráis, Asesinos y Forajidos de Japón. Madrid: Quaterni

Publicado por Iskande

Historiador y divulgador.

2 comentarios sobre “HISTORIA Y LEYENDA DE LAS KUNOICHI, LAS MUJERES NINJA DEL JAPÓN SENGOKU. SEGUNDA PARTE. LA MISIÓN DE CHIYOME MOCHIZUKI.

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